Autor: Mirko Lauer
Fuente: Diario La República
Fecha: 22-06-2015
Una crisis de avisaje empieza a amenazar a las páginas web del mundo. Los programas para bloquear publicidad en red han prendido, y a una velocidad inesperada. Una encuesta del Reuters Institute en 12 países revela que los bloqueadores de avisos pronto serán una mayoría. Ya son 46% de los usuarios de internet en los EEUU y 39% de los de Gran Bretaña.
Cálculos recogidos por The Financial Times para marzo pasado ponían a los usuarios bloqueadores del mundo en 2,800 millones. Dentro de eso los usuarios por mes han aumentado de 21 millones en enero del 2010 a 144 millones en junio del 2014. Bloquean más, en realidad muchísimo más, los hombres jóvenes entre los 18 y los 29 años de edad. Bloquean menos las mujeres mayores de 60.
El Columbia Journalism Review define así el contexto de la crisis: “Los lectores detestan los avisos en línea. Siguen sin querer pagar por las noticias. Las tablets no les parecen muy excitantes para informarse. La página web está retrocediendo rápido, usurpada por Facebook. La mayor sorpresa: los apps bloqueadores de avisos han devenido tendencia central”.
Los bloqueadores mismos, de los cuales ya hay docenas en el mercado (probablemente AdBlock Plus es el más popular), han devenido un negocio en sí mismos. Pues si bien algunos son gratuitos, otros irónicamente cobran por la instalación.
Las cosas todavía no están decididas. Los avisadores y los receptores de avisos (con Google a la cabeza) están haciendo enormes esfuerzos tecnológicos, legales y mercadotécnicos para contrarrestar la tendencia. Ya han aparecido algunos antibloqueadores en el mercado, pero no han logrado revertir el curso de las cosas.
Todo esto le da un nuevo giro a las teorías sobre los medios tradicionales y la red. La más acreditada es que tarde o temprano internet se va a comer a los medios impresos, y en cierto sentido ha venido sucediendo. Pero nadie esperaba que la propia tecnología de internet pudiera generar software comercialmente suicida.
Si el fenómeno antipublicitario se llega a consolidar, la única salida es una con la que los proveedores de contenido vienen soñando desde hace tiempo: que los usuarios paguen por todo lo que hoy obtienen casi gratuitamente en internet. Lo cual nos colocaría a todos entre la espada y la pared. Pues ese es el dinero que hoy los avisos están pagando en parte.
El bloqueo publicitario en la red además está afectando a los medios tradicionales, sobre todo a los impresos. Virtualmente todos han abierto sucursales digitales en parte para recuperar algunos lectores que internet les quita, y en parte para tener un nuevo espacio donde vender publicidad. Este segundo espacio comercial se está cerrando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario