domingo, 21 de junio de 2015

El bumerán

Autor: Mirko Lauer
Fecha: 21-06-2015

Con el súbito lanzamiento de Nadine Heredia a la olla de las investigaciones parlamentarias va cuajando la amenaza según la cual la cúpula humalista será sometida al mismo tratamiento recibido por algunos opositores en el Congreso, cuando el oficialismo tenía mayoría. Algo parecido le acaba de suceder al precandidato Daniel Urresti en el Poder Judicial.

La vocera de la comisión investigadora, formalmente creada para ver lo de Martín Belaunde Lossio y sus contactos comerciales, insiste con notarial sinceridad en que la inclusión de Heredia es parte de un procedimiento estándar y que no implica acusación. Pero esto es poco creíble, como eran poco creíbles similares declaraciones de la megacomisión anti-Alan García.

Llegado el momento, el presidente de aquella megacomisión le dio la espalda al gobierno y en estos días ha lanzado su propia campaña presidencial. Lo cual mueve a sospechar la existencia de un cordón umbilical entre las investigaciones parlamentarias y las ambiciones políticas de sus protagonistas. Lo cual echa sombras sobre la objetividad de estos procesos.

Las acusaciones contra García traspiraban tanta avidez y chambonada que al acusado le costó muy poco lograr que el Poder Judicial desbaratara todo el asunto. Entre otras cosas porque al sistema judicial no le gusta ver al Congreso usurpando sus funciones, y llegando a rápidas conclusiones que no se sostienen en los tribunales.

Falta saber ahora si Heredia tendrá similar habilidad para enfrentar una investigación que tiene casi 100% de posibilidades de convertirse en una acusación. Por lo pronto su influencia en el Ejecutivo le ha servido poco. Al contrario, parece haber alentado a quienes buscan acercarla al banquillo, y mañana lograr algo parecido con su esposo.

Por lo menos Heredia ha tenido algunas reacciones rápidas, como fabricarse una imagen instantánea de mujer campesina, indumentaria incluida, y pasar al contraataque político en los pocos medios a su disposición. Pero de pronto este tipo de cosas ha empezado a revelar que la primera dama tiene un problema de poco peso político.

En verdad, si la pareja presidencial no reconstruye su partido, una tarea que hoy no parece fácil por ningún lado, entonces se va a quedar por siempre en la segunda división de la política. Más o menos lo que le va a suceder a Alejandro Toledo luego de la siguiente elección. Aunque allí tendría que reconstruir algo más que su partido.

Mientras tanto la investigación va para largo. Está claro que los congresistas bendecidos con este encargo, que promete ser un verdadero surtidor de publicidad gratis (no confundir con la grati), lo van a hacer durar hasta las elecciones mismas, si encuentran la manera. Todo esto con la solícita ayuda de los medios de la concentración.

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