Autor: Carla García
Fuente: Diario La República
Fecha: 17-06-2015
1. El diablo estaba en un disco de heavy metal cuando yo tenía nueve años. En ese tiempo el hijo de una amiga de mi madre aprovechaba que nuestras viejitas conversaban en la cocina para llevarme a la sala y poner un disco de vinilo con mensajes satánicos girando al revés en el tocadiscos. A pesar de que todo eso era –evidentemente– mentira, yo tenía mucho miedo. El diablo estaba en las canciones, dando vueltas la consola antigua, y mi voluntad no daba para dejar de escucharlo. La falsa posesión demoníaca terminaba unos minutos después, apenas mi mamá me pedía que me deje de tonteras.
2. Trece estudiantes fueron asesinados por dos adolescentes en la secundaria de Columbine, Estados Unidos, en abril de 1999. 24 heridos. La culpa, dijeron los medios, fue de la música de Marilyn Manson que oían y del videojuego que jugaban. Los asesinos –que con su suicidio elevaron a 15 el número de muertos– compraron armas, fabricaron bombas y entraron con ellas y cuchillos al colegio. Antes, subieron a internet videos en los que contaban sus planes. Nadie se dio cuenta hasta ese día, ni alumnos, ni maestros, ni padres.
3. Un joven cusqueño de 17 años (casi un mayor de edad) compra un sol de petróleo y una jeringa. Vuelve a la casa e inyecta petróleo en el lomo de su perro para probar. Luego se inyecta en los brazos y piernas y habilita a su hermano de 10 años para que se inyecte. Quieren parecerse a los chicos de realities, dice. Pasan las horas y ambos enferman. Están graves.
Nadie notó la patología del chico en el colegio, ni en la casa. Desde un hospital de Arequipa su humilde madre anuncia que demandará a Esto es Guerra por lo ocurrido. Ahora él y su hermanito están dañados y como no hay responsables, la culpa es de la tv, como en toda situación de omisión afectiva y de tutoría termina siendo.
La televisión gana por walkover el título de madre, niñera, docente, psicóloga y autoridad responsable de los niños y jóvenes del Perú.
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