miércoles, 17 de junio de 2015

Menores sanguinarios

Autor: Mirko Lauer
Fecha: 17-05-2015

El ministro del Interior ha pedido un debate sobre menores de edad y adolescentes en la actual plaga de sicariato. Su argumento de partida es que las leyes sobre el tema están desfasadas, y deben ser puestas al día con penas más severas. Sin duda esta es una faceta importante, pero no la única en un tema complejo sobre el cual, por una vez, faltan opiniones.

Entre sus primeras propuestas está que todo sicario sea juzgado como adulto a partir de los 15 años y que quienes contraten sicarios menores de edad reciban cadena perpetua. Las dos cosas suenan necesarias y sencillas de implementar. Sin embargo el pedido de debate que ha hecho José Luis Pérez Guadalupe no es gratuito.

Hay una frondosa legislación de protección al menor, que ciertamente incluye compromisos internacionales, a través de la cual solo pueden avanzar los especialistas en derecho. En este aspecto el debate parece limitado a los especialistas, que en estos problemas novedosos tienden a defender los méritos de lo ya establecido en la ley.

El debate propuesto por Pérez Guadalupe no es nuevo, y en los países donde se ha dado, la cosa ha desembocado en una reducción de la edad de plena responsabilidad (con 16 años como la norma más frecuente). Los resultados de esta reducción han sido mixtos. Las propuestas alternativas han sido más bien clásicas: prevenir, incorporar a la sociedad, rehabilitar.

México asumió la línea dura en este tema, y ahora tiene unos mil sicarios menores de edad entre rejas. Cabe advertir que  hay otros 4,000 menores presos por otros delitos. Señal de que el sicariato no es sino la parte más sanguinaria de un fenómeno de delincuencia juvenil más amplio, cuya dinámica no parece haber sido modificada por reglas más duras.

A su vez el crecimiento de la delincuencia juvenil no es sino una faceta de la explosión del crimen organizado. La visión estándar es que estos menores de edad son sicarios sobre todo por propia iniciativa. Pero lo más probable es que hay un sistema de presiones de las bandas para convertir al menor en un asesino profesional.

Una somera revisión de material sobre sicariato revela que se conoce poco sobre el tema. Se sabe cosas sobre los efectos de factores como el abandono, la pobreza, la droga, las bandas, la cultura del consumo. Pero mucho menos se sabe sobre la explosiva difusión del fenómeno, es decir acerca de la sociología y la cultura del sicariato.

Un último elemento a tomar en cuenta es que minoría y mayoría de edad están realmente separadas por una línea imaginaria y, para algunos aspectos, arbitraria. No es que se quiera imponer reglas de adultos a los menores. Son más bien los menores quienes cada vez más asumen los derechos de la adultez. Con eso vienen las responsabilidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario