viernes, 26 de junio de 2015

Tía María es una herida abierta

Autor: Raúl Wiener
Fuente: Diario UNO
Fecha: 26-06-2015

¿Pensará la Southern que está ganando puntos en este tiempo de la supuesta pausa y del efectivo estado de emergencia policial-militar en los distritos del Valle del Tambo, con la intensa propaganda que viene desarrollando sobre las maravillas del proyecto Tía María?

¿Algo habrá cambiado la manera de pensar de los habitantes de Islay que los hayan tenido 60 días bajo el peso de las armas, las redadas y las amenazas, obligados a encerrarse en sus casas contra su propia voluntad?

¿En qué sentido se puede entender la frase de Humala cuando dice que él no defiende a una empresa, sino el “Estado de Derecho?; ¿dónde está el bendito “Estado de Derecho”, en la ocupación de los territorios donde la gente ejercía su protesta, en el salvataje que el Estado ha aplicado a la Southern cuando no le quedaba más que salir de la zona?

Tengo la certeza que para los habitantes de Islay y muchísimos arequipeños, la opinión sobre la empresa minera ha empeorado y se ha hecho irreconciliable e innegociable. Como no pueden ejecutar el proyecto en un escenario de militarización permanente, esto significa que si había alguna opción de diálogo se la ha eliminado definitivamente.

Entonces, ¿qué han ganado los de la Southern y los del “Estado de Derecho”? Nada, salvo la descompresión de una situación que se les escapaba de las manos. La paz de los fusiles, sin embargo, no puede durar a largo plazo, salvo que los gérmenes de dictadura se profundicen y extiendan sobre otros lugares.

El intento de imponer Tía María ya fracasó y las lecciones que ha dejado esta experiencia son inapelables: no se pueden hacer proyectos mineros contra la voluntad del pueblo y para conquistarla, se requiere mucho más que un Estudio Ambiental que nadie lee y cualquier falsificación de consulta popular como ocurrió en El Tambo.

La idea de que el Estado, ansioso de inversiones, se entiende con las trasnacionales y asunto arreglado, se ha caído en Tía María como se derrumbó en Conga. No funciona. Los derechos de las poblaciones sobre su territorio deben ser reconocidos en todos los campos: económicos, sociales, ambientales, y convertidos en una asociación de desarrollo, de otra forma la minería invasora encontrará cada vez más resistencia.

Supongo que la Southern todavía no está convencida que ya se le pasó su momento, por eso su insistencia de publicitarse y su no respuesta al gobierno que sigue diciendo que los siguientes pasos dependen de lo que haga la empresa. Valiente presidente que tenemos que se apoya en la fuerza bruta para contener a su pueblo y no puede poner en su sitio a un inversionista extranjero.

En Islay, las empresas encuestadoras no se acercan. No vaya a ser que como ocurrió en Cajamarca, la repuesta de la gente diga en qué grado de rechazo están la Southern y las decisiones del gobierno.

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