Autor: Mirko Lauer
Fuente: Diario La República
Fecha: 19-07-2015
¿En qué momento sabremos que la campaña electoral 2016 realmente ha comenzado? Cuando empiece a dar la impresión de que el JNE ha estado repartiendo calmantes de los precandidatos. Un principio de la vida electoral es que una misma persona no puede aparecer atacando al prójimo y enamorando al electorado en ese mismo momento. En algún punto la trifulca tiene que terminar.
Los precandidatos más corridos saben esto, por lo que ya tienen un buen tiempo bajando la agresividad. En cambio hay aspirantes a llegar al Congreso o a volver a él obviamente convencidos de que la mejor campaña electoral es multiplicar los ataques. No se les ocurre que la publicidad resultante de eso puede estar envenenada.
No olvidemos que importantes elecciones han sido perdidas en parte por una frase o un gesto de agresividad juzgados excesivos entre el público. El mono meón y las verbales iras de Mario Vargas Llosa en el Fredemo, o el auquénido de Harvard en el PPC. Los políticos con experiencia recuerdan este tipo de cosa, y saben cuándo es que le llega el turno a la dulzura, o casi.
Ahora estamos en una etapa intermedia. Los precandidatos se inhiben (salvo el que te jedi, que grita cada día más) y dejan que la segunda fila mantenga espeso el ruido político. Pero esta fórmula tiene un plazo, y pronto también esa segundilla va a tener que amarrar el perro. Pero siempre quedan los desubicados que siguen insistiendo en hacer ruidos molestos.
Pero nada de esto tiene una fecha establecida. Simplemente una mañana todos amanecen con la sensación de que se están pasando corporativamente de la raya, lo cual podría propiciar un peligro inesperado. Así ganó en 1990 un Alberto Fujimori desconocido, y hasta tímido, mientras el Apra y el Fredemo se lanzaban barbaridades a través de los medios.
Sin embargo los aparatos dedicados a la bulla política, sobre todo medios convencionales y redes sociales, no van a cambiar. Funcionarán como una suerte de subtexto de las campañas electorales, muchísimo más que en el pasado. La tentación del twitt maligno seguirá tan fuerte como siempre, esperando por el camino, como una zancadilla digital.
Las propuestas de los candidatos van a ser una noticia refrescante, para quienes estén interesados en escucharlas y seguirlas. Al final se reducirán a un lema en pos de la eficacia comunicativa. Pero por el camino podremos escuchar algunas opiniones candidaciales parecidas a compromisos. Las famosas promesas electorales.
Será interesante conocer cómo harán para diferenciarse y atraer candidatos que en el fondo se parecen tanto. La voz discordante, a la vez que interesante y sorprendente no ha aparecido todavía. Los conocedores sostienen que esta vez no va a aparecer. Lo sabremos una vez que terminen los ataques.
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