Autor: Manolo Echegaray
Fuente: Diario 16
Fecha: 01-07-2015
Me parece que Alguien debe estar muy molesto...
A nadie le debe hacerle mucha gracia estar en un sitio donde hace frío en invierno y se sancocha uno al sol en los veranos.
Tampoco que lo iluminen por la noche luces de colores cambiantes, como si de estar en una discoteca se tratara.
No Le debe gustar ser copia de una copia y no tener las proporciones adecuadas, además de estar fabricado en material sintético, una especie de plástico. Eso tampoco creo que sea de Su agrado.
Tal vez sea esa la razón porque está ocurriendo lo que ocurre. El que posiblemente Esté Molesto: Ha dejado que se descubran cosas que no creo que gusten al que obsequió la estatua y al que la recibió para ponerla luego en la punta de un cerro, mirando a una ciudad caótica y convulsa.
Hay comentarios, afirmaciones, comunicados, juicios, negaciones, acusaciones varias y posibles implicaciones que forman una red extensísima que está haciendo noticia.
Digo yo que puede ser que allí esté el error.
No Le debe agradar el verse utilizado de una y otra parte.
Introdujeron a un jugador que no jugaba; pusieron a un testigo que rechazó el papel. Creyeron que obsequiándolo, construyéndolo, iluminándolo a colores y poniéndolo con los brazos abiertos, todo mal sería conjurado. Pero es que no contaron con Su posible, posterior enojo. No pensaron que no Le gustaría nada el asunto y seguro se creyeron limpios de polvo y paja. A salvo de futuros nefastos, titulares de diarios y sospechas.
No contaron con que Al que todo lo sabe le caería mal todo el asunto y dejaría libres a los demonios, a los caballos del Apocalipsis para que hicieran su trabajo, sabiendo que estarían contentos porque tenían pan por rebanar.
Así, han metido la pata y después se metieron del todo. Estamos como estamos por falta de cuidado, exceso de confianza y mentirse a sí mismos, además de engañar a los demás. Se equivocaron, sí, se equivocaron e hicieron justamente lo que nunca debían haber hecho. Tocaron el timbre equivocado, llamaron a la puerta que no era, creyeron que era fútbol y Él estaba en ajedrez.
Olvidaron algo que nunca debieron olvidar, pero recordarán toda su vida, aunque estén donde estén. No hay que mencionar Su Nombre en vano. Ni levantar estatuas de mal gusto, digo yo.
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