martes, 7 de julio de 2015

Griegos desnudos, peruanos calatos

Autor: Mirko Lauer
Fecha: 07-07.2015

En principio el voto griego por el NO significa un pedido de mejores condiciones en la negociación con sus acreedores. Si bien la campaña por el NO se presentó como un rechazo a más austeridad económica en el país, nadie está pensando que una salida para Grecia pueda evitar la austeridad. La de hoy o la de mañana, pero alguna forma de austeridad.

Aquí cabe hacer una comparación con el Perú de 1990. A pesar de la austeridad de facto producida por la hiperinflación de ese año y el anterior, el país rechazó al candidato que postulaba un ajuste económico, y eligió al que ofrecía un “no shock”. Guardando las distancias, fue un voto por el NO y contra las exigencias de los acreedores.

Pero lo primero que hizo el ganador fue precisamente un shock, que incluso se hizo sin los amortiguadores sociales de otros ajustes. El país empezó su camino de vuelta al sistema financiero internacional, en medio de un generalizado empobrecimiento. La mayoría terminó acompañando el proceso de reinserción resignadamente.

Una diferencia importante con la Grecia de hoy es que nadie a fines de los años 80 pensaba que una prolongación de la moratoria peruana o un ahondamiento de la hiperinflación en el Perú podían tener consecuencia mundiales, o siquiera regionales. Sin duda había el asunto del mal ejemplo, pero eso podía esperar, y de hecho esperó más de un año.

No había entonces significativos países financieramente acogotados, como tantos de los europeos. Hoy un asunto central en torno de Atenas no es tanto el problema griego en sí mismo, sino la posibilidad del contagio. Una palabra que recién se difundió en 1997, con la crisis del sudeste asiático. El Perú no contagió a nadie; se teme que lo de Grecia lance una epidemia.

Se dice que el NO griego ha introducido la política en el escenario económico, algo que en el Perú no sucedió por diversos motivos (la hiperinflación, la recesión, Sendero Luminoso). La primera pregunta hoy lunes es en qué consiste realmente la voluntad política del NO griego, y cuánto pesará esto en las próximas negociaciones con los acreedores.

Gurús como Paul Krugman o Gideon Rachman acaban de plantear que el triunfo del NO ha sido positivo para Grecia y para la Unión Europea. El meollo de sus argumentos es que puede dar al problema un tipo de realidad que hasta aquí no tenía. Con lo cual implican que las negociaciones van a continuar, en cualquiera de los escenarios posibles.

Sin duda países como Portugal, España e Italia van a estar mirando con gran atención lo que suceda con Atenas en estas semanas. Lo sucedido en el Perú de 1990 nos da hoy un ángulo bastante especial de observación.

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