jueves, 26 de marzo de 2020

26 03 2020 MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ

Mensaje a la nación del Presidente de la República del Perú, Martín Vizcarra Cornejo.
Fecha: Jueves, 26 de marzo de 2020
Hora: 12:00 horas UTC -5



Presidente Martín Vizcarra: 
Concluimos la sesión del Consejo de Ministros. Desde que apareció este virus en China hace varios meses, ha causado dolor y muerte, así como desconcierto. La expansión del virus ha causado diversas medidas y acciones alrededor del mundo. En Perú, hemos tomado medidas necesarias, aunque sean drásticas. Hoy, además de reportar la situación de la evolución de esta enfermedad en el país, vamos a dar el pronunciamiento de una serie de acciones. Entre ayer y hoy, ha habido 9219 muestras. 8639 negativas y 580 positivas. El porcentaje es del orden del 6%, a pesar de que entre ayer y hoy ha habido un incremento de 100. De las positivas, 58 están hospitalizadas, 14 en UCI, de las cuales 13 están con ventilación mecánica. 14 de las personas que dieron positivo, ya se encuentran de alta.

RESUMEN
  1. A través de un Decreto Supremo se ha decidido ampliar el Estado de Emergencia por 13 días calendario adicionales. Esto es hasta el próximo domingo 12 de abril de 2020. Únicamente laboran quienes laboren en el abastecimiento de medicamentos y alimentos. 
  2. A solicitud del Ministerio del Interior y través de un Decreto Supremo se crea el registro de personas detenidas que permita identificar a los infractores a las disposiciones gubernamentales referidas al Estado de Emergencia con el propósito de que el Ministerio Público inicie el proceso respectivo. 
  3. Se hace un llamamiento de los licenciados de las fuerzas armadas durante el periodo 2018, 2019 y 2020 para potenciar las acciones y el cumplimiento del Estado de Emergencia. 
  4. Se ha aprobado una transferencia de S/. 200 millones de soles para los 1874 municipios del Perú (distritales y provinciales) para que pueda adquirir y distribuir artículos de la canasta básica familiar para las personas que necesitan de este apoyo. 
  5. Subsidio del 35% para las empresas que tienen trabajadores en planilla. 

viernes, 20 de marzo de 2020

jueves, 19 de marzo de 2020

miércoles, 18 de marzo de 2020

viernes, 19 de febrero de 2016

Los últimos 50 días

Autor: Augusto Álvarez Rodrich
Fuente: Diario La República
Fecha: 19-02-2016

Una carrera presidencial aún de pronóstico incierto.

A la espera de la nueva encuesta, los candidatos revisan sus estrategias para los últimos cincuenta días.

Keiko Fujimori. Con el pase asegurado para la segunda vuelta pero, oh, oh, evidencia de que esa fase será muy dura no obstante que ha reducido su antivoto. La encuesta de que casi empataría en esa segunda vuelta con Julio Guzmán es una señal de alerta de que, dependiendo de con quién se enfrente entonces, la podría pasar mal. Lo bueno –para ella, obviamente– es que Guzmán y César Acuña están en la cuerda floja del JNE.

Julio Guzmán. Tiene alrededor de la quinta parte de la intención de voto, pero su candidatura pende de un hilo en el JNE mientras sus listas al Congreso son rechazadas en catorce regiones. Esperando a que llegue la decisión final, le conviene sembrar para su futuro político. Por ejemplo, ponerse una vincha morada, a lo Alejandro Toledo año 2000. Si al final el JNE lo saca de la competencia, tendría que trabajar para el 2021 con todo lo incierto que ello significa. Pero si le dan luz verde, es probable que el JNE ya lo haya puesto en la segunda vuelta.

César Acuña. Es sorprendente que, con toda la munición que le ha caído, aún siga parado. Autocalificarse como ‘el candidato de los pobres’ ha sido una decisión inteligente, a diferencia de frases francamente lamentables como esa de que “no es plagio, es copia”. Alistándose para justificar que el plagio es un asunto menor frente a lo que hay en las mochilas de varios de sus rivales. Pero corre el riesgo de que el JNE lo envíe a su casa antes del 10 de abril.

Pedro Pablo Kuczynski. Todos en su equipo son conscientes de que los errores de su campaña explican la pérdida de respaldo, pero no tienen claro qué hacer con el diagnóstico. Los miembros de la plancha presidencial deberían salir menos en la portada de Cosas y más en las de diarios como El Popular. Y apoyar la decisión de que el JNE saque a Guzmán es una tremenda torpeza si PPK aspira a quedarse con sus votos.

Alan García. Sin capacidad para construir su candidatura pero con gran efectividad para demoler rivales, usando encuestas bamba, presencia mediática, y estrategias ‘jurídicas’ letales contra, por ahora, Guzmán y Acuña. Mientras Lourdes Flores acusa a Guzmán de hacer berrinche, debe estar pensando por qué esta es la primera elección en la que no le salpica nada de la máquina de lanzar estiércol. Como quien no quiere la cosa, podría preguntarles a los asesores de imagen de Alan García y encontrar ahí la respuesta.


Alfredo Barnechea. Si en la encuesta de este domingo desplaza a Alan García del quinto puesto, habrá dado un gran avance y quedará a las espera de lo que ocurra con Guzmán y Acuña en el JNE.

domingo, 9 de agosto de 2015

El virus tránsfuga ha mutado

Autor: Fernando Tuesta Soldevilla
Fecha: 09-08-2015

El presidente ha afirmado que el Congreso debe aprobar una ley que sancione el transfuguismo. Pero el problema es más complejo que normar de manera punitiva.
Para sancionar se requiere definir claramente qué es el transfuguismo. Si tránsfuga es aquel que se retira de un grupo o bancada parlamentaria, ¿qué pasa si solo sale y no se incorpora a ninguno otro?, ¿y si no se sale, sino que es expulsado de la bancada parlamentaria, se le sanciona como tránsfuga?, ¿qué ocurre en el caso de un grupo de parlamentarios, no uno individualmente, que se retira del partido porque ha cambiado su propuesta política inicial? ¿Y en los casos en que la bancada está conformada por más de un partido, si un parlamentario sale pero se mantiene en la bancada o si sale pero ingresa a otro partido de la misma bancada? ¿También se le penaliza? ¿Importa si un parlamentario sale de la bancada pero no está inscrito en el partido (por ejemplo, solo cinco parlamentarios de Fuerza Popular están inscritos en el partido)? ¿Y sería serio aceptar la propuesta de que el partido mantiene el escaño en caso de transfuguismo? En este periodo Gana Perú perdió ya 16 escaños?

Pero el fenómeno va mas allá del parlamento. Muchos militantes de partidos salen para ingresar a otros, con el propósito de candidatear. Y si observamos a nivel regional o local, el fenómeno ya no es una excepción, sino una regla, por lo que no se acota a la institución parlamentaria. El tema es que en el Perú el fenómeno del transfuguismo está asociado a la corrupción del gobierno de Fujimori, cuando Vladimiro Montesinos pagó a varios congresistas para pasarse al oficialismo.

Pero el fenómeno ha mutado. En el período 2001-2006, el 33% de los congresistas cambió de bancada parlamentaria, en el 2006-2011, el 22% y, en lo que va del período actual iniciado en el 2011, el 26% de los parlamentarios han hecho lo mismo, faltando poco menos de un año para el final del mandato. Ciertamente esto ocasiona una distorsión de la voluntad popular expresada en las urnas, que se materializa en la distribución de los escaños al inicio del periodo para el que fueron elegidos.

Pero el transfuguismo es una consecuencia y no una causa de un fenómeno mayor. Desde el desplome del sistema de partidos a inicios de los noventa, los que se crearon con posterioridad son altamente personalistas y con escasa organización, lo que produce poca fidelidad y disciplina de sus miembros. Al enfrentar las elecciones, requieren del auxilio de candidatos de fuera del partido para confeccionar sus listas y, muchos de ellos, gracias al voto preferencial, ingresan al parlamento. Este intercambio de intereses partido-candidato, puede tener éxito electoral, pero débil cohesión partidaria. Si además la ley permite el ingreso de partidos políticos con un número menor al requerido para la conformación de un grupo parlamentario (seis) y el propio reglamento del Congreso permite, a su vez, la creación de grupos parlamentarios más allá del inicio del mandato, la mesa del transfuguismo está servida.

Eliminar el voto preferencial, exigir el ingreso de partidos políticos al parlamento no solo superando el 5% de los votos, sino consiguiendo escaños igual al número requerido para la creación de grupos parlamentarios e impedir la creación de nuevos, luego de iniciado el periodo, puede ayudar en algo para disminuir varios de los incentivos del transfuguismo, pero el fenómeno está instalado y no se eliminará solo con normas. Son las propias víctimas, los partidos políticos, quienes tienen que entender que hasta ahora sus antídotos no han matado al virus.

¡Invítenme a la fiesta!

Fecha: 09-08-2015


¿Qué modelo económico quiere la gente en el 2016?

Ahora que se cumplen 25 años del ‘fujishock’ puede ser interesante evaluar lo que se consiguió y lo que se frustró en el proceso económico que se abrió entonces, pero, especialmente al inicio de una campaña electoral, quizá sea más interesante especular con lo que puede ocurrir en el futuro con este esquema que, como pocas veces en el pasado, fue mantenido por todos los gobiernos no obstante sus diferencias ideológicas y de estilo.

La mayoría llegó con un discurso electoral que criticaba dicho esquema, pero todas las presidencias –las de Alberto Fujimori, Valentín Paniagua, Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala– siguieron –en lo central– la misma ruta económica.

Con algunos se produjo una especie de ‘secuestro ideológico’ o ‘lavado de cerebro’ que los llevó a que, poco antes de instalarse en Palacio de Gobierno, les llegara un súbito rayo de responsabilidad que los llevó a abandonar varias de las barbaridades que dijeron cuando estaban en una plaza pidiendo votos.

Es obvio que nadie en el Perú quisiera volver al desmadre de fines de los ochenta, por lo que se puede concluir que somos una nación que sabe a lo que no debe retroceder, pero también es cierto que no hay consenso sobre hacia dónde ir ahora.

Con el avance de las candidaturas parecería que el lavado de cerebro no será necesario, pues esta sería una elección de ‘derechas’, pero en el Perú uno nunca sabe y, eventualmente, lo que la gente quiere puede llegar a tener alguna incidencia en las políticas que se apliquen.

¿Qué quiere la gente ahora con el manejo económico? Un estudio profundo de opinión pública sobre el tema podría ser necesario –cuantitativo y cualitativo–, pero arriesgo un escenario que parte del hecho de que nunca nadie está totalmente satisfecho con la situación económica.

Por un lado, hay un sector de la población con sensación de ‘fatiga del modelo’ por creer que, un cuarto de siglo después, este no ha traído los beneficios sociales deseados, por lo que quisieran reemplazarlo por otro. Este puede ser el sector que, en alrededor de 30%, votó por Humala en la primera vuelta del 2011.

De otro lado, hay un sector descontento con el esquema económico pero no por creer que este se deba cambiar sino porque no logra incluirse en el mismo. Es decir, hay gente que quiere ser parte de la fiesta pero no logra entrar en ella.

Esta columna cree que este último es el sector mayoritario, lo que plantea un desafío para el próximo gobierno que no se resolverá yendo en materia económica con el piloto automático de las dos décadas pasadas –desde Fujimori II–, manejando solo la macroeconomía, sino con una reforma realmente profunda. Esa sí sería una gran transformación.

miércoles, 5 de agosto de 2015

10 años de Utero.Pe

Fecha: 05-08-2015

Hoy miércoles 5 de agosto del 2015, se cumple una década desde que se publicó el primer post en un blog entonces llamado “el útero de marita”: http://ocram.perublogs.com

Muchos bytes han corrido por las fibras ópticas desde entonces. Esa primera entrada se tituló “Padre Martín ampayado en la Costa Verde”. En esa época era una curiosidad casi exótica encontrar contenido en las redes peruanas que no tuviera la pretensión de gravitas, de gran debate, de importancia casi mortal, de densidad. La idea de empezar con ese tema era una forma de clavar la bandera en un espacio inexplorado, de cierta frivolidad (con pretensiones de frivolidad inteligente, pero frivolidad al fin). Y, desde esa esquina, atraer a los lectores (a más lectores) hacia temas que realmente importaran.

Diez años después, pareciera que todo el contenido en nuestras redes consiste, precisamente, en todo lo que no es frivolidad. Lo contracorriente se volvió corriente. Lo inexplorado es la no-frivolidad.

Internet no es más un refugio de los grandes medios. En el Perú, Internet es EL gran medio. Si Alan García retuitea un meme, esto se convierte en suceso (no estoy exagerando: fue titular en dos canales de noticias ayer).

Alguna vez la blogósfera iba a ser el ágora digital, un retorno a la res pública. Después los blogs murieron y las webs de los diarios decidieron hacer 20 notas al día sobre montajes fotográficos que llaman “memes”.

En pleno proceso de cambios, en Utero.Pe hemos elaborado una especie de Guía de Estilo. Es un documento en permanente cambio y actualización. Pero me gustaría compartir aquí, con ustedes, algunos párrafos:
“Los periodistas, por flojera mental, trabajamos pensando que nuestro público está tan informado como nosotros, que consumimos todos los medios, que ubicamos a todos los periodistas y que recordamos los antecedentes de todos los casos. Esta es la Gran Mentira. Esta es nuestra razón de ser. Ama Quella.”
“No podemos competir contra medios que tienen, literalmente, cien veces más periodistas que nosotros. Pero sí podemos colarnos entre sus piernas.”
“No hay temas aburridos. Hay periodistas incapaces de llamar la atención sobre temas importantes. Pero nosotros no queremos ser esos periodistas.”
“Chequea tus privilegios. ¿Seguirías pensando que piensas lo que piensas luego de ponerte en el lugar de otra persona con menos oportunidades? ¿Tus opiniones serían distintas si no fueras hombre o blanco o heterosexual o católico o limeño o clase media o todas o alguna de las anteriores?”.

“No hay concesiones con la corrupción o las violaciones a los derechos humanos o los atentados ecológicos. Pero recuerda lo que dice Carl Sagan: afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria.”

“No somos ni pretendemos ser objetivos. Se puede ser subjetivo y defender la verdad. Una verdad apasionada no deja de ser verdad.”
“La subjetividad está justificada, la mentira nunca. El camino más fácil hacia la mentira es parcializarse. Somos subjetivos, pero no parcializados.”
“La mentira es enemiga del periodismo y los mentirosos deben ser combatidos. La verdad se defiende.”

“Tu opinión no importa. Tu interpretación basada únicamente en hechos corroborables, sí.”
La Internet ha cambiado mucho en diez años. La forma de titular, de difundir, de estructurar las noticias es totalmente distinta. Lo que no cambia nunca es la esencia de lo que hacemos. Dentro de diez años deberíamos ser capaces de copiar y pegar esta columna y que siga siendo válida. Feliz aniversario, lectores uterinos.

El peor presidente

Fecha: 05-08-2015

Frente a un artículo lúcido como los que Roberto Abusada suele escribir en El Comercio, una entrevista publicada al día siguiente, en el mismo diario, al mismo economista, trae algunas afirmaciones que llevan a levantar una ceja en señal de sorpresa.

Como cuando le preguntan qué haría si hoy fuera ministro de Economía y responde: “Primero, asegurar que Humala no pase a la historia como un presidente anodino y como el peor de la historia del Perú”.

En el artículo del día previo, Abusada comentó el mensaje presidencial concluyendo que Ollanta Humala no ha entendido su tarea en la promoción del progreso económico. 

Coincidir con ello no es difícil. Sí lo es, en cambio, aceptar que Humala puede ser el peor presidente de la historia del Perú pues, ni aunque se esfuerce, podría lograrlo en el año que le queda en Palacio, no tanto por sus propias cualidades sino porque enfrenta a grandes competidores.
Para no viajar muy lejos en el túnel del tiempo, cualquiera de los dos gobiernos de Fernando Belaunde no parece mejor que el actual. ¿Y qué decir de Alberto Fujimori, quien purga condena por violador de derechos humanos y por corrupto?

Frente a Alan García, su primer gobierno fue un mamarracho que puso al Perú en el colapso y que sí podría participar en el torneo ‘peor gobierno’, mientras que el segundo, sin ser gran cosa, pues no realizó reformas críticas, aprovechó muy bien el buen viento internacional.
Para compensar el daño tan profundo que García le propinó al Perú entre 1985 y 1990 necesitaría unos cuatro excelentes gobiernos (lo cual no debe interpretarse como expresión de apuesta por su candidatura).

Alejandro Toledo, por su parte, también tuvo un buen momento económico pero le produjo, por su comportamiento, un gran desprestigio a la institución de la presidencia.
El problema de estas comparaciones es que la economía no debe ser el único criterio para concluir qué presidente es mejor, pues un mandato involucra muchos más aspectos, incluyendo los institucionales, sociales, internacionales, políticos, etc.

Humala podrá ser anodino para muchos, pero sostener que él puede ser el peor presidente de la historia constituye una clara exageración.
Pero esta es una discusión interesante que debiera llevar a la construcción de un conjunto pequeño de indicadores multidisciplinarios; que sean creíbles; desestacionalizados (para distinguir el desempeño propio del momento internacional o en un año con Fenómeno del Niño); y fáciles de entender por la población, lo cual permitiría hacer comparaciones y evaluar el papel del presidente.

De lo contrario, se corre el riesgo de que el único criterio de medición de la gestión de un presidente sean los tuits del ex presidente García.

La FIL crece

Fecha: 04-08-2015

El éxito de la FIL 2015 es un fenómeno interesante del cual vale la pena aprender. Más de medio millón de asistentes y más de 13 millones y medio de soles en libros vendidos representan un crecimiento del 12% en el primer rubro y del 30% en el segundo, con respecto al año pasado.

Que los volúmenes más vendidos, entre los que fueron presentados en la feria sean una novela con todas las de la ley (La distancia que nos separa, de Renato Cisneros) y un libro de historia (La rebelión de Túpac Amaru, de Charles F. Walker) es un signo aun más positivo, sobre todo en un país que anda abajo en las estadísticas regionales de lectoría, consumo de libros y comprensión de lectura, y que recién en estos años ha empezado a buscar una respuesta contra la demolición del sistema educativo que heredamos del gobierno de Fujimori.

Hace tres meses, la FIL Bogotá 2015 recibió, como ahora la limeña, poco más de medio millón de visitantes. Las transacciones comerciales, sin embargo, fueron, en la feria colombiana, tres veces mayores que en la nuestra: poco más de cuatro millones de dólares en Lima, más de doce millones de dólares en Bogotá. Hubo muchas más empresas expositoras allá que acá, muchas más editoriales extranjeras, muchos más autores invitados. Nuestra FIL es pequeña por comparación, pero, saludablemente, crece a mayor velocidad (en ventas, +16% en Bogotá y +30% en Lima con relación al año pasado).

Lo mejor de todo es que la FIL crece a pesar de la desaceleración global de nuestra economía, con una nueva directiva en la Cámara Peruana del Libro que reduce los grandes golpes marqueteros de escaso valor estético e intelectual y apuesta por un poco más de seriedad, no tan súbitamente como algunos quisiéramos, pero al menos poco a poco, y eso es un ejemplo que debería transmitirse al resto de la sociedad. No es necesario atontar ni atontarse para vender; no es necesario renunciar a un mínimo de exigencia intelectual para vender; no es necesario venderse para vender.

viernes, 31 de julio de 2015

Momento Kodak

Fecha: 30-07-2015

Todos hablan de la imagen. De la rochosa postal de los ministros tomándose fotos en la puerta de Palacio mientras el Presidente se desgañita frente al patio de honor, hablando de «inclusión social» frente a un enjambre de seguidores. Un momento Kodak para el álbum. La solemnidad con que Humala daba su última alocución de julio, jugándose quizá el poco crédito que le queda, contrastaba, colisionaba con el chongo que armaban detrás suyo los ministros, sus hombres de confianza, quienes no resistían la tentación de registrar con sus celulares el espectáculo de Fiestas Patrias, sin darse cuenta de que eran precisamente ellos, con su disfuerzo, quienes componían la que sería al final del día la instantánea más emblemática del 28 de julio.

No fueron todos, es cierto. Los únicos que se mantuvieron firmes y callados, como corresponde, fueron los de Economía, Relaciones Exteriores, Defensa e Interior. Los demás, en cambio, eran una pandilla de manganzones de secundaria metiendo vicio en su último día de clases, cagándose de lo lindo en las sentidas palabras del director. En un adolescente, eso da risa. En un ministro, da vergüenza ajena. Unos buscaban el selfie como Ellen DeGeneres en el Óscar; otros la panorámica; otros el mejor ángulo de la Plaza Mayor, pero todos celebraban la gracia, sonriendo como si no estuviesen al tanto de los pobrísimos resultados que sus gestiones alcanzan en las encuestas nacionales.

Nadie quiere ministros almidonados, adustos, con expresión monolítica, incapaces de reírse. Pero una cosa es que sean cercanos y otra que sean faltosos, frívolos. Lo del martes fue de verdad patético. Los únicos que pueden salvar a un Presidente devaluado son sus ministros (Toledo lo sabe), más aún cuando la otra posible figura de apoyo, la Primera Dama, atraviesa una severa crisis de imagen. ¿Acaso no se han percatado de que son parte de un Ejecutivo sin credibilidad? O es que pretendían darnos un mensaje paralelo de Fiestas Patrias, como diciendo: este gobierno es un circo y nosotros, los primeros payasos de la Nación. 

domingo, 26 de julio de 2015

La posibilidad de ser otro

Fecha: 25-07-2015

El próximo miércoles me voy del país. Me voy a vivir a Madrid por unos años, cinco en principio, aunque podrían ser más. Lo escribo y me suena a mentira. Lo escribo y recuerdo ese día soleado del otoño 2014 en que Natalia, mi novia doctora, me contó que quería irse a España a hacer una especialización médica. Yo erguí las cejas en señal de inquietud y sorpresa. A continuación me preguntó si me iría con ella. «¡Sí!», le contesté, sin meditarlo: no solo me interesaba proseguir con nuestra relación, sino que se me hizo irresistible la idea de residir en otro país por primera vez en mi vida adulta. De chico viví un año y medio en Francia con mis padres, fuimos felices allá, pero esa fue una mudanza acordada por ellos. Y luego, más de diez años atrás, pasé doce meses estudiando en Estados Unidos, pero aquella fue una estancia académica con intermitencias, blindada por la certeza de que al cabo de ese tiempo volvería a Lima, a mi vida de siempre. 

Esta vez es diferente. Esta vez soy yo, al borde de los cuarenta, yéndome lejos por mi propia voluntad, decidido a emprender algo así como una segunda existencia al lado de mi mujer, a tratar de cuajar una vocación literaria que, aquí, en el Perú, ha estado supeditada a los ritmos, a veces frenéticos, a veces pausados, de mi trabajo periodístico. Dejo atrás todo lo que ha hecho que me sienta seguro y afirmado para despertar en mi cerebro nuevos terminales nerviosos. Nunca la ilusión y el miedo se fundieron con tanta naturalidad en torno a mí. Nunca el futuro fue un signo de interrogación tan bien delineado. Nunca el nombre propio «España» me resultó tan sencillo de asociar a palabras como «puente», «destino», «plenitud» o «reinvención». 


❉ ❉ ❉

Hace unos días, un familiar, a raíz de la aparición de mi última novela, La Distancia que nos Separa —donde reconstruyo la relación con mi padre y narro intimidades suyas en clave de auto-ficción, moldeando mis recuerdos—, me acusó de haber escrito ese libro cegado por mi «necesidad» de figuración, dinero y fama. Comprendo la indignación, mas no el desvarío. Si en verdad padeciera de esa angurria que con injusticia se me achaca, si tuviera en serio una debilidad psicológica por la figuración, lo más razonable hubiera sido continuar trabajando en un medio de comunicación de tanto alcance, tanta exposición y prestigio como RPP —donde monologaba diariamente, en horario estelar, delante de una cámara de televisión—, en vez de refugiarme en una ciudad europea donde, salvo mi novia y un puñado de peruanos, no me conoce ni un perro. De igual modo, si fuera cierto que tengo un hambre voraz por acumular dinero, lo lógico hubiese sido aferrarme al sueldo fijo que, mes a mes, era depositado en una cuenta bancaria de libre disponibilidad. Mi decisión, sin embargo, va en el sentido opuesto: seré un orgulloso desempleado, con escuetos ahorros, en un país seriamente agobiado por la crisis económica. Es cierto que haré las veces de colaborador o freelance, pero nadie va a pagarme en euros por ello. (Cuando alguien me pregunta: «¿Y ya sabes qué vas a hacer por allá?», yo respondo: «Sí. Los lunes y miércoles, arroz con huevo; los martes y jueves, ensalada rusa; y los otros días, tallarines con mantequilla»). 


Finalmente, si me urgiera la atención de los reflectores, si anduviera detrás de la fama con el patético desespero que se me adjudica, habría aceptado algunas de las propuestas delirantes que me han hecho llegar en los últimos años, como por ejemplo, bailar toda clase de ritmos tropicales en el sintonizado show de Gisela Valcárcel; pasar el casting de conducción de ese programa inclasificable que es La Noche es Mía; o presentar un magazine de mediodía en un canal histórico de la avenida Arequipa. Felizmente son los hechos, no las palabras, los que desmienten esa inverosímil búsqueda de fama a cualquier costo.

«¡Cómo se te ocurre irte en tu mejor momento!», me espetó hace un par de tardes un amigo ocasional, como resondrándome. Apenas le sonreí. Me dio flojera enumerarle las razones de esta operación que supone ejercitar mi desapego. Me pareció inútil explicarle que mi «mejor momento» no está aquí, al menos por ahora, sino allá, con Natalia, en esa pequeña terraza que ella ha acondicionado con tanto amor para que yo escriba más novelas confesionales, o al menos para que muera dichoso en el intento. 

Olvidar lo malo, recordar lo bueno

Autor: Raúl Tola
Fecha: 25-07-2015

A nueve meses de las elecciones generales del 2016, una nueva encuesta confirma las tendencias en la intención del voto. Keiko Fujimori ocupa un cómodo primer lugar para la primera vuelta, y tiene ventaja frente a cualquiera de sus rivales en la segunda vuelta. Todavía no enfrenta las críticas y denuncias que suelen llover en el trecho final de una campaña –¿algún video inédito, por ejemplo?–, pero queda claro que su caudal de votos se ha expandido, y que sus contrincantes deberán prodigarse más que en 2011, si quieren vencerla en la carrera hacia la presidencia. ¿Cómo lo ha conseguido?

Los estrategas de Keiko Fujimori se han esforzado en construir un discurso componedor, que apela a la «madurez» de los electores, quienes deben olvidar los errores y crímenes que tapizan la historia del fujimorismo, como condición para que nuestro país se reconcilie y prospere. En los últimos años, hemos visto el proceso de conversión de algunos de los periodistas y políticos que denunciaron con mayor ferocidad al gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, por atentar contra el orden democrático, cometer violaciones a los derechos humanos y robarle cantidades de vértigo al erario público –6,000 millones de dólares, según un balance publicado por El Comercio en 2010 que algún hacker se ha apresurado a censurar para Facebook y Twitter–. Fernando Rospigliosi y Luis Iberico, dos de los más conspicuos críticos de aquel régimen, acaban de subirse a su tren de campaña, llevando el asombro a nuevos niveles.

Pero el fujimorismo pide una amnesia selectiva. Así como exige que sus grandes pasivos queden en el olvido, recuerda permanentemente las políticas que le acarrearon una mayor popularidad, acusando de ingratitud a quienes no lo hacen. Esta contradicción es el punto de partida para la invención de una nueva identidad, que sus voceros oficiosos han pretendido presentar como una refundación. Nada la resume mejor que aquella frase estrambótica, gritada a todo pulmón por Keiko Fujimori a sus seguidores, al calor de los resultados de la primera vuelta del 2011: «¡Que se escuche hasta la Dinoes!».

No hace falta un análisis muy profundo para verle las costuras a esta estrategia, puramente cosmética. Basta revisar el entorno de la candidata fujimorista, para encontrar a las mismas personas que formaron parte del régimen del ex presidente Fujimori, hoy preso por crímenes de lesa humanidad y corrupción. ¿Qué clase de renovación puede incluir a los actuales congresistas de Fuerza Popular Martha Chávez, Luz Salgado, Alejandro Aguinaga, Cecilia Chacón, Luisa María Cuculiza o Rolando Reátegui, por mencionar algunos nombres? Esto sin contar a la propia candidata, que ejerció el papel de primera dama durante el gobierno de su padre.

El Perú necesita verdaderos partidos políticos, que representen todas las tendencias existentes, dentro de los márgenes de la democracia Así como no tenemos una izquierda moderna, que deslinde sin medias tintas con las prácticas totalitarias de la órbita bolivariana, nos hace falta una verdadera derecha, con un discurso articulado e inteligente, que rechace el autoritarismo y el mercantilismo de los noventa, y crea sin dudas en la libre competencia y el imperio de la ley. Hasta ahora el fujimorismo no ha demostrado ser esa alternativa. No lo será mientras no haga cambios de fondo, y se cuide de omitir el primer paso honesto para una verdadera reconciliación: la autocrítica.

sábado, 25 de julio de 2015

Keiko la rompe

Autor: Juan de la Puente
Fecha: 24-07-2015

La reciente encuesta de IPSOS trae por lo menos tres novedades, interesantes aún para una campaña electoral adelantada, considerando que faltan más de 8 meses para la primera vuelta. Son datos sugerentes que agrietan el molde clásico en el que se cocina la competencia entre los candidatos llamados tradicionales.

Primero. Nuevos ejes de la campaña. La seguridad y la corrupción se convierten en los principales problemas que interesan a los ciudadanos, más que duplicando como expectativa al desempleo, a la pobreza y al costo de vida. Este es un coctel amargo para todos, un cambio de fondo respecto a las campañas del 2001, 2006 y 2011, dos temas que hacen uno, y que más que un desafío son una interpelación a la política, un reclamo que los candidatos deberán empeñarse en responder.

No es seguro que sean los ejes definitivos de la campaña. En tanto, los candidatos no están cubriendo estas expectativas o, mejor dicho, los movimientos que ensayan parecen ir en una dirección distinta a la que se mueve la opinión pública. La predominancia de la inseguridad/corrupción no les pide ponderación a los aspirantes presidenciales, de modo que quizás nos encontremos muy cerca de ofertas radicales en este campo, so pena de la irrupción de un candidato sorpresivo que prometa un menú más convincente, duro y popular.

El coctel inseguridad/corrupción que bebemos todos es, a golpe de fracasos, también una puerta abierta para todo, inclusive para el populismo. En el rubro seguridad, los candidatos no se atreven todavía a jugar fuerte con la militarización de la lucha contra el delito y con la ampliación de la pena de muerte; y sobre la corrupción, parece que nos dirigimos a un pacto entre la política y el ciudadano cínico –el que abjura de la corrupción pero le saca provecho– que votará por medidas radicales a sabiendas de su inviabilidad.

Segundo. Keiko Fujimori rompe el techo del tercio electoral. La candidata de Fuerza Popular tenía una intención de voto de alrededor del 30%. En el sondeo de IPSOS salta al 36% en la pregunta con tarjeta, duplicando a PPK (17%), triplicando a Alan García (12%) y más que cuadruplicando a Alejandro Toledo ((8%). Keiko también derrotaría a PPK y a García en una segunda vuelta, y aparece muy favorecida a diferencia del 2011 en las alternativas “definitivamente votaría por ella” y “podría votar por ella” (49%), y más capacitada para encarar la corrupción, la delincuencia y el desempleo.

Sin magnificar la tendencia, es interesante reparar en que 3 de cada 10 peruanos creen que el fujimorismo puede liderar la lucha contra la corrupción y la delincuencia, una imagen que lleva a preguntas que incomodan algunos sentidos comunes: ¿Son más fuertes otros “antis” que el antifujimorismo? ¿Es eficaz la actual política antifujimorista basada en la memoria, y que no aborda el actual comportamiento de Fuerza Popular? ¿Mide ahora la opinión pública a Keiko con una vara distinta a la del 2011? ¿Creen los ciudadanos, a diferencia de la elite política, que Keiko expresa el neofujimorismo?

Tercero. El electorado ha iniciado (o empezó hace rato) un giro conservador. No repetiré en este punto lo que afirma otro sondeo reciente que amarra a los peruanos con modelos sin vasos comunicantes. En cambio el sondeo de IPSOS expone el escaso arraigo de la izquierda, el copamiento del escenario por una derecha que entra y sale del centro con gracia y salero, el escaso número de los que piden que el próximo presidente sea democrático y el bajo índice de votos blancos y viciados.

Aquí, más preguntas incómodas: ¿El Perú ya está preparado para elegir por primera vez desde 1956 un gobierno conservador a cara descubierta? ¿Será la izquierda la gran derrotada del quinquenio humalista, la que pague los platos rotos del fracaso de la Gran Transformación? ¿La derecha ha empezado a repartirse los efectos personales de una izquierda ausente? ¿Ante el riesgo de la derrota aplastante, es preferible una candidatura izquierda/izquierda o izquierda/centro?

http://juandelapuente.blogspot.com

¿Un nuevo tipo de amenaza?

Autor: Mirko Lauer
Fecha: 24-07-2015

El explosivo detonado en una función circense a pocos días de las Fiestas Patrias parece una acción de terrorismo puro. Quien lo hizo no pudo calcular que solo habría heridos, pero aun estos más la popularidad de la Paisana Jacinta, el leit motiv del circo, le garantizan al crimen suficiente publicidad, si eso es lo que se buscaba. Lo único que no calza hasta ahora es el anonimato del atentado.

La actual lista de explicaciones gira en torno de dos hipótesis, ambas asuntos de dinero: extorsionadores impacientes y competidores comerciales con reflejos delincuenciales. La empresa afectada rechaza lo primero y sostiene no haber recibido amenazas. Ella parece más inclinada a la explicación comercial, pero tampoco se compromete con esta versión de las cosas. La policía parece haber asumido la primera hipótesis.

La perspectiva del extorsionista tendría que atribuirle una fuerte dosis de imbecilidad, puesto que el estallido de una granada en plena función eleva todo el asunto a un plano que vuelve incobrable la extorsión. Además la actuación de la policía quizás neutralice la posibilidad de que esa granada asuste con fines de extorsión a otros dueños de circos en esta temporada. La cosa les habría estallado en la cara, digamos.

Sin embargo la insólita multiplicación de incendios inexplicables en los últimos tiempos (uno de ellos en el mercado Las Flores, Breña, el pasado domingo cinco) hace pensar en una plaga de extorsionadores enloquecidos, además de los habituales. No hay pruebas de esto en el caso del circo Paisana Jacinta. La policía ya ha proporcionado el nombre de una posible banda culpable, pero no sabemos qué significa esto. No hay luces sobre por qué estarían los extorsionadores volviéndose más violentos frente a sus potenciales víctimas.

También hay una explicación que apunta a miembros del personal de seguridad del propio circo aconchabados, dicen sus acusadores, con la vendetta de un municipio rival. Pero el salto desde el modesto show de la polémica Paisana Jacinta (ícono racista y muy popular al mismo tiempo) hasta la política de los grandes municipios se presenta inverosímilmente largo.

El dueño del circo ha expresado indecisión respecto de si seguir con las funciones o simplemente cerrar el negocio. Si esta segunda posibilidad tiene algún asidero, entonces también la tendría que considerar la media docena de circos instalados en la zona. Salvo que el dueño tenga algún tipo de información que no está revelando a la prensa.

En cualquiera de los casos, una granada estallando en un espacio público es una siniestra escalada en cuanto a modalidad de crimen. Como lo fueron en su momento los asesinatos en torno de la política local y la contratación de sicarios para ejecutarlos. La difundida impunidad le da a todo avance criminal un poderoso efecto de demostración.

miércoles, 22 de julio de 2015

Comentarios de Actualidad Nº 23



Comentarios de Actualidad N° 23 / 20 de Julio del 2015
Posted by Manuel Benza Pflücker on Martes, 21 de julio de 2015

lunes, 20 de julio de 2015

El mandato

Fecha: 19-07-2015

Una de las preguntas que con más constancia se me ha formulado en estos días es: «¿Cuándo te diste cuenta de que querías escribir una novela sobre tu padre?». En todos los casos, mi respuesta cayó rápidamente en digresiones debido a que no he conseguido identificar un único momento que deflagrara o propiciara la escritura de mi libro.

Quizá debería aclarar que La distancia que nos separa es la primera novela sobre mi padre pero no el primer libro. Varias de las páginas de mis tres poemarios aluden a su muerte. En el último de ellos, Nuevos poemas italianos, hay un poema, El David, que no escribí pensando en él pero que, tal como alguien me hizo notar luego, constituye una evidente alegoría a su figura. [«En el fondo de tus ojos, David, el gigante se sigue desplomando/ Su cabeza, desigual y rota, no para de sangrar/ ¿Qué música indecente se columpia  entre tus manos? ¿En qué primorosa lluvia se remoja tu cabello?/ Te veo y tiemblo, David/ Tengo una pedrada tuya alojada en un lugar de mi pasado»].

Antes de eso, entre el segundo y tercer poemarios, escribí una plaqueta —El laberinto de las espadas— con poemas acerca de su muerte o de los efectos o despojos de su muerte. Sin embargo, no parece haber bastado la poesía. Era necesaria otra mirada, otra voz, otro temple para proyectarlo y hablar de su desaparición. Aun así, no estoy satisfecho. Cómo podría estarlo, si detrás de todo padre muerto siempre hay una narración insuficiente.


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Si pienso en escritores que fueron inspiradores, pienso en el argentino Federico Andahazi. Lo conocí el 2009, en México. Estábamos en medio de una recepción ofrecida a los ganadores del Premio Planeta; él en calidad de invitado especial, yo de reportero ordinario. Como hacía poco había leído La ciudad de los herejes, me acerqué a entrevistarlo. Conversábamos divertidamente y se me dio por contarle aspectos de la vida que mi padre llevó de joven en Buenos Aires, donde nació. En ese entonces mis indagaciones recién empezaban. «¿Y vos escribís?», me preguntó Andahazi de súbito, abriendo los ojos como lupas. Me sorprendió la intención, el tono que usó al decir «escribís», como refiriéndose a escribir pero de verdad, escribir en serio, orgánicamente, literariamente, como si escribir fuese botar lava y sangre desde el estómago. No se refería a la escritura como oficio alimentario, como hacer burocráticas notas de prensa como la que yo acababa de enviar a Lima esa mañana contando el quién-cuándo-cómo-dónde del Premio Planeta. Con un inmenso pudor le dije que sí, no porque estuviese convencido de ser un escritor sino por vergüenza a que viera en mí a un mecanógrafo con carné de prensa, un mal afeitado cronista del montón. «Tenés que escribir eso que me contaste», completó Andahazi y yo percibí que su frase era una especie de orden o asignación.

Algo similar me ocurrió con el chileno Alberto Fuguet, una noche de ese mismo 2009. El lugar: la Feria Ricardo Palma. Apenas terminamos de presentar su novela Missing —la fantástica investigación sobre su desaparecido y luego reencontrado tío Carlos— firmó mi ejemplar: «Ahora espero que te hagas cargo de tu historia». Un año atrás en Santiago, en la terraza del hotel Bonaparte, le había confesado que me inquietaba el origen secreto de mi familia, en especial los primeros años de mi padre, y él me miró con escándalo, como queriendo gritarme «¡Anda ponte a trabajar!».

Entonces me puse a trabajar más. Y como a la literatura hay que ayudarla a fluir, fue clave recibir cierto sostén logístico. Pienso, por ejemplo, en Ramona Mohme, querida amiga de mi madre, quien me prestó un bungaló campestre sin preguntarme para qué lo necesitaba. Allí me encerré varias semanas para vérmelas a solas con mi libro y mis archivos. Allí, apartado de Lima, oyendo la evolución de los ciclos del río, pude internarme en un bosque hecho de preguntas y derribar —ciego, decidido, un hacha en cada mano— los gigantescos árboles torcidos que se interponían entre las palabras y yo.


Pero hubiese sido imposible refugiarme en aquella cabaña idílica si no fuese por mis jefes, que advirtieron que la cara que llevaba el día que me presenté en sus oficinas clamando por un descanso, un paréntesis, una licencia sin goce, era la imagen viva de una frustración que no iría a resolverse de otro modo que escribiendo. «¡Ya, vete, vete!», me dijeron, hartos de esa apatía contagiosa que se me adhería a los huesos por fuera.

No sé si estas nuevas digresiones sirvan para responder convincentemente la pregunta inicial, pero quizá sí alcancen para explicar que, en algunos casos, y ojalá este sea uno, la literatura no asoma como una decisión sino que se impone como un mandato.

La hora de la dulzura

Autor: Mirko Lauer
Fecha: 19-07-2015

¿En qué momento sabremos que la campaña electoral 2016 realmente ha comenzado? Cuando empiece a dar la impresión de que el JNE ha estado repartiendo calmantes de los precandidatos. Un principio de la vida electoral es que una misma persona no puede aparecer atacando al prójimo y enamorando al electorado en ese mismo momento. En algún punto la trifulca tiene que terminar.

Los precandidatos más corridos saben esto, por lo que ya tienen un buen tiempo bajando la agresividad. En cambio hay aspirantes a llegar al Congreso o a volver a él obviamente convencidos de que la mejor campaña electoral es multiplicar los ataques. No se les ocurre que la publicidad resultante de eso puede estar envenenada.

No olvidemos que importantes elecciones han sido perdidas en parte por una frase o un gesto de agresividad juzgados excesivos entre el público. El mono meón y las verbales iras de Mario Vargas Llosa en el Fredemo, o el auquénido de Harvard en el PPC. Los políticos con experiencia recuerdan este tipo de cosa, y saben cuándo es que le llega el turno a la dulzura, o casi.

Ahora estamos en una etapa intermedia. Los precandidatos se inhiben (salvo el que te jedi, que grita cada día más) y dejan que la segunda fila mantenga espeso el ruido político. Pero esta fórmula tiene un plazo, y pronto también esa segundilla va a tener que amarrar el perro. Pero siempre quedan los desubicados que siguen insistiendo en hacer ruidos molestos.

Pero nada de esto tiene una fecha establecida. Simplemente una mañana todos amanecen con la sensación de que se están pasando corporativamente de la raya, lo cual podría propiciar un peligro inesperado. Así ganó en 1990 un Alberto Fujimori desconocido, y hasta tímido, mientras el Apra y el Fredemo se lanzaban barbaridades a través de los medios.

Sin embargo los aparatos dedicados a la bulla política, sobre todo medios convencionales y redes sociales, no van a cambiar. Funcionarán como una suerte de subtexto de las campañas electorales, muchísimo más que en el pasado. La tentación del twitt maligno seguirá tan fuerte como siempre, esperando por el camino, como una zancadilla digital.

Las propuestas de los candidatos van a ser una noticia refrescante, para quienes estén interesados en escucharlas y seguirlas. Al final se reducirán a un lema en pos de la eficacia comunicativa. Pero por el camino podremos escuchar algunas opiniones candidaciales parecidas a compromisos. Las famosas promesas electorales.

Será interesante conocer cómo harán para diferenciarse y atraer candidatos que en el fondo se parecen tanto. La voz discordante, a la vez que interesante y sorprendente no ha aparecido todavía. Los conocedores sostienen que esta vez no va a aparecer. Lo sabremos una vez que terminen los ataques.

Norma XVI: Así nos roban los ricos

Fecha: 19-07-2015

En Julio del 2012 se aprobó el DL 1121 que modificaba el código tributario e introducía la Norma XVI para que Perú empezara a perseguir la elusión de impuestos de grandes empresas. Elusión no es igual a evasión. Evasión es transgredir la ley para no pagar impuestos. La elusión es una forma sofisticada y amañada de no pagarlos sin incumplir la ley. Se le saca la vuelta con esquemas ficticios, inventando servicios a terceros, inflando costos indirectos, haciendo transferencias en paraísos fiscales. Por cada nueva ley las grandes empresas encuentran formas de eludir sus impuestos gracias a estudios de abogados y grandes firmas cuya especialidad es “ayudar” a las empresas a que su base imponible sea menor a la que realmente es. En el Perú operan 4 transnacionales de consultoría tributaria conocidas como las Big 4: Ernst&Young, PWC, KPMG y Deloitte (ojo con esta última).

Por años muchas empresas han vivido amañando datos de tantas formas que se han convencido de que no es ilegal. Sino miren como contestó a Poder (http://bit.ly/1oxfhlB) el gerente legal de la Cámara de Comercio, Víctor Zavala, cuando la Norma XVI salió: “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido de hacer lo que la ley no prohíbe (…) Si estoy yendo en mi auto y de pronto en una parte de la carretera me cobran peaje, y yo lo que hago es pasar por un costado, ¿es eso acaso delito?”.

Por eso cuando supieron de la Norma XVI y la “Clausula Antielusiva Tributaria”, los que se creen dueños del país hicieron pataleta pública (http://bit.ly/1dSWxy2) y presionaron al gobierno para suspenderla. Confiep y la CCL arguyeron públicamente que la Norma XVI sería usada arbitraria y políticamente, “que generaba inestabilidad jurídica”. Temblaban porque la Norma XVI facultaba a la SUNAT a revisar ejercicios fiscales no solo del año en curso sino de hasta 4 años anteriores. ¿Se imaginan las ingentes cantidades de dinero eludidos al fisco?

Botón de muestra: la investigación del periodista Raúl Wiener y Juan Torres (próxima a presentarse en la FIL, “La Gran Minería: ¿paga los impuestos que debería pagar? El caso Yanacocha”), concluye que las utilidades de Yanacocha están “subestimadas contablemente, declarando un monto de 5,700 millones de dólares en 21 años, cuando fácilmente pueden superar los 10,000 millones de dólares si se les descarga el gasto ficticio (…) Solo por el concepto de sobrecostos se estaría produciendo una elusión de 1,186 millones de dólares durante el período 1993-2013.”

Es curioso que a la Norma XVI el empresariado nacional le impute sospechas de uso político o inestabilidad jurídica. Porque resulta que es una iniciativa nacida de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) por mandato del G-20. La BEPS (Base Erosion and Profit Shifting) está siendo exigida en las más grandes economías mundiales para luchar contra las trampas de elusión tributaria de transnacionales. Esto también explica por qué un gobierno sometido al empresariado, y el MEF de Castilla, la impulsaron. Lo que no responde es por qué fue suspendida la Norma XVI en Julio de 2014 (mediante Ley Nº 30230) y por qué nunca se ejecutó desde 2012.

No solo Luis Iberico, desde el Congreso ayudó a los empresarios elusores proponiendo que la Norma XVI no fuera retroactiva y exigiendo que se reglamentaran los casos específicos de elusión (tremenda mañosería cuando la elusión precisamente es sacarle la vuelta a cualquier ley). Sino que la mismísima jefa de la Sunat, Tania Quispe, se sumó al coro: “No aplicaremos la norma general anti elusión sin reglas claras.”  (set. 2014)

Y aquí es donde la firma Deloitte que mencioné antes es pieza clave. Quispe, antes de Jefa de Sunat, fue por 10 años encargada de la división de Precios de Transferencia (http://bit.ly/1OeMwYg) de Deloitte. ¿Qué hace esa área? Sustenta las transacciones entre empresas del mismo grupo para efectos tributarios. Pocos imaginaban que la persona que se encargaría de la Sunat sería alguien con una carrera “exitosa” en asuntos que para algunos podrían confundirse peligrosamente con la elusión. Desde que ella es Jefa de la Sunat, su antigua área en Deloitte ha pasado a ser una de las más grandes de las Big 4. Dato adicional, no solo dirigió esa área sino que era socia de Deloitte (Linkdn). La pregunta es si tras su paso por la SUNAT volverá por las oscuras puertas giratorias a su antiguo puesto.

El robo sistemático de tributos y fondos al país no es un descuido de las autoridades ni una deferencia al empresariado de poderes fácticos, es más bien de una nauseabunda y descarada complicidad.

¡Cambio o muerte!

Fecha: 19-07-2015

Las elecciones presidenciales y parlamentarias se convocan en octubre de este año. Los primeros días de enero se inscriben las listas presidenciales y los primeros días de febrero, las listas parlamentarias. Las elecciones son la primera semana de abril y, si ningún candidato presidencial superar el 50% más uno de votos válidos, habrá segunda vuelta en junio. Ese es, el calendario electoral 2016 para elegir autoridades por 5 años más.

Si estamos en julio del 2015, ¿por qué varios políticos y columnistas insisten en que se adelantó la campaña?  Las percepciones (no necesariamente la realidad) son varias. Primero, la de un gobierno en muchos sentidos agotado. El régimen no tiene ya capacidad de reforma, propuesta o debate. Azotado por la oposición, con desplomes en su aprobación, parece estar cerrando el kiosko y apagando las luces y no sacándole el jugo al último año de gobierno. En vez de estar al ataque en el plano político, no tiene iniciativa y su poca propuesta es reactiva.

Segundo, una población que quiere un cambio, como lo pidió en 1990 o el 2000 o el 2011. Un cambio en aspectos que afectan su vida misma: seguridad, empleo o ingreso, justicia, espacio público y bienestar. Si no hay una oferta seria sobre cambios institucionales que garanticen estos ansiados bienes públicos, la población reventará en ira. Y ya lo está haciendo en muchos espacios. Si no se dan cuenta, la ola les caerá encima.

Si es verdad que se adelantó la campaña, entonces ninguno de los que está hoy en la cédula ficticia de votación será el elegido. Se presenta como el elenco estable de lo ya conocido. Encabezan la contienda dos ex presidentes, la hija de otro que está preso y un ex primer ministro de uno de esos ex presidentes. Algunas estrellas menores de la vieja política y uno que otro oportunista. Todos gastando energías en convertirse en el líder indiscutible de la oposición para que desde la destrucción de este régimen resulten elegidos. Grave error. Ninguno responde al grito de cambio.

Toledo y García, seis meses antes del final de sus gobiernos recuperaron algún nivel decente de aprobación. El pueblo perdona al que se va en orden, pero lo castiga en las elecciones. Toledo colocó sólo dos congresistas, García cuatro. La misma suerte correrá Humala. No hay nada que contradiga esta tradición salvo el temor de que Nadine Heredia destaque en una carrera congresal y sea, a la larga, una rival a la que hay que liquidar de una vez antes del 2021. Esa es la única explicación que cabe para entender el salvaje juego político contra ella en los últimos seis meses. García no toca a Keiko Fujimori porque es su elegida para segunda vuelta, como lo fue Humala el 2006, pero está desplegando una ofensiva que destruye todo lo demás. El problema de incendiarlo todo es que tú mismo y tu estrategia pueden acabar quemados.

“Todos son lo mismo”. No es cierto, pero refleja una profunda desilusión popular. Otra más. ¿A quién vamos a elegir? ¿A alguien del mediocre y corrupto elenco estable? Si hay un adelanto de campaña, repito, lo que ha logrado García con esta confrontación visceral con Humala no es liquidar a Humala. Los está liquidando a todos. El campeonato por demostrar quién es más corrupto presenta a los oponentes como “corruptos todos”. No importa ya quién lo es más y quién lo es menos.

El pueblo vota por un cambio cada 10 años. El 2011 ese cambio se transformó en continuidad. Ahora el cambio será el grito. Estabilidad económica sí, pero con seguridad en las calles y plata en el bolsillo. ¿García, Toledo, Keiko o PPK van a luchar contra una Sunat abusiva del pequeño contribuyente? ¿Ellos van a reformar una policía corrupta? ¿Ellos van a limpiar el sistema de justicia? ¿Lo hicieron antes? ¿Por qué lo van a hacer ahora?

Verano del 2016. Cualquier cosa puede pasar. Cualquier desconocido hoy puede ser presidente si grita ¡cambio! Y le creen. Ha sucedido, aquí y en toda América. Y sabemos las consecuencias horrorosas.