Autor: Gustavo Faverón
Fuente: Diario La República
Fecha: 04-08-2015
El éxito de la FIL 2015 es un fenómeno interesante del cual vale la pena aprender. Más de medio millón de asistentes y más de 13 millones y medio de soles en libros vendidos representan un crecimiento del 12% en el primer rubro y del 30% en el segundo, con respecto al año pasado.
Que los volúmenes más vendidos, entre los que fueron presentados en la feria sean una novela con todas las de la ley (La distancia que nos separa, de Renato Cisneros) y un libro de historia (La rebelión de Túpac Amaru, de Charles F. Walker) es un signo aun más positivo, sobre todo en un país que anda abajo en las estadísticas regionales de lectoría, consumo de libros y comprensión de lectura, y que recién en estos años ha empezado a buscar una respuesta contra la demolición del sistema educativo que heredamos del gobierno de Fujimori.
Hace tres meses, la FIL Bogotá 2015 recibió, como ahora la limeña, poco más de medio millón de visitantes. Las transacciones comerciales, sin embargo, fueron, en la feria colombiana, tres veces mayores que en la nuestra: poco más de cuatro millones de dólares en Lima, más de doce millones de dólares en Bogotá. Hubo muchas más empresas expositoras allá que acá, muchas más editoriales extranjeras, muchos más autores invitados. Nuestra FIL es pequeña por comparación, pero, saludablemente, crece a mayor velocidad (en ventas, +16% en Bogotá y +30% en Lima con relación al año pasado).
Lo mejor de todo es que la FIL crece a pesar de la desaceleración global de nuestra economía, con una nueva directiva en la Cámara Peruana del Libro que reduce los grandes golpes marqueteros de escaso valor estético e intelectual y apuesta por un poco más de seriedad, no tan súbitamente como algunos quisiéramos, pero al menos poco a poco, y eso es un ejemplo que debería transmitirse al resto de la sociedad. No es necesario atontar ni atontarse para vender; no es necesario renunciar a un mínimo de exigencia intelectual para vender; no es necesario venderse para vender.
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