domingo, 9 de agosto de 2015

¡Invítenme a la fiesta!

Fecha: 09-08-2015


¿Qué modelo económico quiere la gente en el 2016?

Ahora que se cumplen 25 años del ‘fujishock’ puede ser interesante evaluar lo que se consiguió y lo que se frustró en el proceso económico que se abrió entonces, pero, especialmente al inicio de una campaña electoral, quizá sea más interesante especular con lo que puede ocurrir en el futuro con este esquema que, como pocas veces en el pasado, fue mantenido por todos los gobiernos no obstante sus diferencias ideológicas y de estilo.

La mayoría llegó con un discurso electoral que criticaba dicho esquema, pero todas las presidencias –las de Alberto Fujimori, Valentín Paniagua, Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala– siguieron –en lo central– la misma ruta económica.

Con algunos se produjo una especie de ‘secuestro ideológico’ o ‘lavado de cerebro’ que los llevó a que, poco antes de instalarse en Palacio de Gobierno, les llegara un súbito rayo de responsabilidad que los llevó a abandonar varias de las barbaridades que dijeron cuando estaban en una plaza pidiendo votos.

Es obvio que nadie en el Perú quisiera volver al desmadre de fines de los ochenta, por lo que se puede concluir que somos una nación que sabe a lo que no debe retroceder, pero también es cierto que no hay consenso sobre hacia dónde ir ahora.

Con el avance de las candidaturas parecería que el lavado de cerebro no será necesario, pues esta sería una elección de ‘derechas’, pero en el Perú uno nunca sabe y, eventualmente, lo que la gente quiere puede llegar a tener alguna incidencia en las políticas que se apliquen.

¿Qué quiere la gente ahora con el manejo económico? Un estudio profundo de opinión pública sobre el tema podría ser necesario –cuantitativo y cualitativo–, pero arriesgo un escenario que parte del hecho de que nunca nadie está totalmente satisfecho con la situación económica.

Por un lado, hay un sector de la población con sensación de ‘fatiga del modelo’ por creer que, un cuarto de siglo después, este no ha traído los beneficios sociales deseados, por lo que quisieran reemplazarlo por otro. Este puede ser el sector que, en alrededor de 30%, votó por Humala en la primera vuelta del 2011.

De otro lado, hay un sector descontento con el esquema económico pero no por creer que este se deba cambiar sino porque no logra incluirse en el mismo. Es decir, hay gente que quiere ser parte de la fiesta pero no logra entrar en ella.

Esta columna cree que este último es el sector mayoritario, lo que plantea un desafío para el próximo gobierno que no se resolverá yendo en materia económica con el piloto automático de las dos décadas pasadas –desde Fujimori II–, manejando solo la macroeconomía, sino con una reforma realmente profunda. Esa sí sería una gran transformación.

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