lunes, 29 de junio de 2015

Bacanal de inmoralidad

Autor: Jorge Bruce
Fecha: 29-06-2015

Lo ocurrido esta semana en la Corte Suprema de los EEUU ha sido motivo de regocijo para muchos, con independencia de su orientación sexual, ideas políticas o creencias religiosas, así como de tristeza y angustia para otros. Es lo que sucede con todas las decisiones trascendentales. A los que nos ubicamos en el primer grupo nos toca persuadir a los segundos de lo bien fundado de esa jurisprudencia histórica, que va mucho más allá de las fronteras de los EEUU por ser la gran potencia que es, con una influencia inmensa a nivel mundial. He tomado prestado el título de esta nota al cardenal Cipriani, no porque tenga la menor esperanza de convencerlo, ni tampoco con ánimo de ironizar, sino porque pienso que representa un poder conservador que obstaculiza el desarrollo de la sociedad peruana.

Por eso es importante desbaratar su acérrima oposición a la igualdad de derechos en el Perú. Cuando compara, por ejemplo, el derecho de todos a contraer matrimonio con la obligación de asignar el mismo sueldo a los trabajadores, incurre en una falacia grotesca. Mientras el segundo caso constituye un contrasentido, pues el salario depende de una serie de factores que deben ser ponderados en cada caso (que hayan diferencias escandalosas es otro problema), los derechos de las personas no admiten diferencias. Cuando compara la decisión de la Suprema estadounidense con el Holocausto o las masacres del Estado islámico, ya entramos en el terreno del delirio.

Si un paciente me dijera algo así en el consultorio me preocuparía sobremanera acerca de la gravedad de su diagnóstico y pronóstico. Pero esto lo digo a título de ejemplo, pues estoy convencido de que Cipriani sabe muy bien lo que está diciendo. El suyo es un discurso político, destinado a asustar a quienes todavía lo escuchan. La finalidad de estas deliberadas exageraciones es la de mantener el poder del sector retrógrado de la iglesia, apoyándose en gente como el congresista Eguren o el PPC, de quienes sospecho lo mismo.

La mayoría de ellos sabe que están profiriendo falsedades irresponsables y peligrosas, pero sienten que su supervivencia política está en juego.

Mantener a los grupos LGTBI o a las mujeres en condición de inferioridad les otorga una posición hegemónica. Funciona como el racismo, del cual Cornelius Castoriadis explicaba que se sustenta en el silogismo de la amargura: para afirmar el valor de A tengo que afirmar el no valor de no A. Es decir, si soy heterosexual, hombre, blanco, rico etcétera, valgo más que quien no lo es. Hay una dimensión narcisista y otra de codicia en esta pulsión de dominio. Pero de Cipriani no se podía esperar otra cosa y no nos decepciona su prédica desaforada. En cambio el presidente Humala, chiquito como en las encuestas (frase que alguna vez me dijo de sí mismo con humor el difunto y querido Valentín Paniagua), desaprovechó otra ocasión de mostrar coraje y fuerza de convicción. Al decir que “somos realidades distintas” se sumó a la auténtica bacanal de inmoralidad, aquella de pretender que unos tienen más derechos que otros.

En el diván electoral

Autor: Mirko Lauer
Fecha: 29-06-2015

Las encuestas se concentran en explorar la opinión del ciudadano que va a votar “como si las elecciones fueran mañana”. En el mejor de los casos consultan, a la salida del centro de votación, al ciudadano que acaba de hacerlo hace uno o dos minutos. No sabemos cómo recuerdan, o cómo evalúan las personas su decisión de hace unos pocos años. Quizás no siempre queremos recordar, pero el ejercicio sería útil.

Buscamos conocer la visión del elector hacia el futuro. Pero en general sabemos poco sobre cómo se relaciona con decisiones tomadas en el pasado, y cómo estas decisiones han sobrevivido en su ánimo. Tiene que haber votantes arrepentidos y votantes orgullosos de lo que han hecho, o incluso votantes corroídos por la duda retrospectiva.

Aquí proponemos una encuesta para averiguar cómo se relaciona el votante con sus decisiones de unos pocos años atrás. Quizás las preguntas mismas pueden ser refinadas desde el punto de vista técnico, pero el objetivo es claro: detectar si, a la luz de los resultados, hay alguna conciencia de error en el proceso electoral. Aquí van unas cuantas preguntas, a las que el lector puede añadir algunas suyas.

• ¿Acudiría a votar si ello no fuera obligatorio?

• Si es de los que no acudirían, ¿qué es lo que le molesta de tener que votar?

• ¿Recuerda todavía por cuál candidato votó para el Congreso en el 2011?

• Si su candidato efectivamente fue elegido ¿Está hoy contento con aquella decisión?

• Si no está contento con su voto, ¿por cuál de los actuales congresistas le gustaría haber votado?

• ¿Alguna vez ha sentido responsabilidad por haber elegido mal a la hora de votar?

• Si las elecciones fueran mañana, ¿votaría por el mismo candidato presidencial por el que votó en primera vuelta de alguna pasada elección?

• ¿Le gusta la idea de estar votando por alguien con serias posibilidades de ganar, o eso no es tan importante para usted?

• ¿Alguna vez ha sentido una contradicción entre sus simpatías políticas y su decisión de por quién votar?

• ¿Alguna vez ha cambiado súbitamente de candidato cuando ya estaba en la caseta de votación?

• ¿Por qué cree que otros no decidieron votar por su candidato?

• ¿Alguna vez ha sentido la tentación de ser candidato usted mismo o misma?

Probablemente un profesional puede encontrar maneras más directas de ingresar al alma del votante y en algunos casos descubrir incluso cómo este se enfrenta a lo irreparable. Por ejemplo, en la modesta experiencia de este columnista, menos problemas internos suele causar haber votado por alguien que no ganó la elección.

“Flagrancia asombrosa” de bastón y galera

Fecha: 29-06-2015

La primera plana del “Financial Times” de Londres del 27/06 dice que podría estar terminando la falta de castigo a los dueños de los bancos que desfalcan a los ciudadanos de a pie por centenas de miles de millones de dólares.

Señala el FT que Anshu Jain, Director Conjunto del Deutsche Bank,  “actuó negligentemente en el caso de la manipulación de la tasa Libor y lo más probable es que le haya mentido al Banco Central alemán. Esas son las conclusiones de un reciente informe del BaFin, ente regulador alemán liderado por Frauke Menke” (1). 

Lo novedoso aquí es que Jain sería el primero en responder ante los tribunales por las enormes pérdidas derivadas del “escándalo Libor”, que alcanzan, repetimos, a centenas de miles de millones de dólares.

Hasta ahora los bancos y financieras investigados “arreglaban” sus problemas con los supervisores de EEUU, Alemania y Francia, entre otros, pagando grandes multas. Admitían su culpabilidad pero “todo quedaba entre cuatro paredes”: ni un solo ejecutivo de cuello y corbata iba a a los tribunales. ¿Suena conocido?

Veamos de qué se trata. La Libor se fija todos los días y es la tasa de referencia (TR) que usan los bancos para los préstamos que se hacen entre ellos en el mercado de Londres. Lo superimportante aquí es que la Libor tiene influencia en un mercado global de deudas que asciende a US$ 350 billones (trillones, en inglés). Entonces, digamos, si la Libor es 1%, el monto que deben pagar los deudores es de US$ 3.5 billones anuales, 30 veces el PBI del Perú.

¿En qué consiste esa manipulación delictiva? Muy simple: los “traders” le pedían a los empleados de un banco que no reportaran las cifras que permitían fijar de manera correcta y legal la tasa Libor. No. Les pedían cifras dolosas para fijar una Libor distinta, que beneficie al banco y a los propios “traders”. No solo eso, algunos “traders” coordinaban con otros bancos para que ellos también alteraran sus tasas” (2).

Si la tasa Libor se modifica en tan solo 0.01 % (“un punto básico”, en jerga financiera), esto equivale a US$ 35,000 millones al año. Dividimos entre 365 días y eso nos da US$  95 millones/día. Si suponemos –como los analistas de estos temas– que del 10 al 20% del mercado estaba “contaminado”, las cifras de la “trafa” están entre US$ 9.5 a US$ 19 millones diarios.  ¡Qué bonito negocio! Y sin levantarse del escritorio.

En abril del 2015, el Deutsche Bank pagó multas por US$ 2,500 millones a los entes reguladores de EEUU y el Reino Unido, por el fraude Libor. Pero, como dice The Economist, ningún ejecutivo fue acusado. Eso es lo que va a cambiar ahora –se espera– con el informe del BaFin alemán. Si se agregan las multas pagadas por otros bancos, el total se eleva a US$ 9,000 millones.

Pero la cosa no queda allí, pues hace poco se descubrió otra “trafa”: la manipulación de las tasas de cambio de moneda extranjera. En este mercado se mueven US$ 500,000 millones diarios y los damnificados se cuentan por miles. En Inglaterra, la Autoridad de Conductas Financieras (FCA, en inglés) dijo que el Barclays Bank se coludió con sus rivales y usó cuartos secretos para manipular los tipos de cambio. En un “chat room”, un trader se describió a sí mismo y a sus colegas como los “tres mosqueteros” y dijo “aquí todos morimos juntos” (3).

De su lado, el Departamento de Justicia de EEUU obtuvo reconocimientos voluntarios de culpabilidad del Barclays, RBS, Citigroup y JP Morgan. El suizo UBS obtuvo inmunidad porque reportó primero la manipulación de los mercados de divisas. Y el Bank of America fue multado por la Fed.

Al anunciar las sanciones, Loretta Lynch, Fiscal de la Nación de EEUU, dijo que los traders de los bancos habían exhibido “flagrancia asombrosa” en la conformación del cártel que manipuló el mercado entre el 2007 y fines del 2013 (3). En total las multas a los citados bancos llegan a US$ 5,700 millones.

Y podríamos seguir, sobre todo con los delitos cometidos por las calificadoras de riesgo Fitch, Standard and Poor´s y Moody´s antes del 2008, cuando empaquetaron los “bonos basura”, les dieron calificativo triple A y los vendieron en los mercados mundiales. Esta burbuja reventó en agosto del 2008 y hasta hoy los gobiernos siguen endeudados.  También han sido sancionadas, “en general”.

Y los bancos también están en esta colada. El Departamento de Justicia de EEUU ha multado al Bank of America con US$ 16,650 millones (¡) en agosto 2014; al JP Morgan con US$ 13,300 millones (¡) en noviembre del 2013; al Citigroup, con US$ 7,000 millones (¡). Y podríamos seguir. 

El tema de fondo es que, dejado al “libre mercado”, el capital financiero hace lo que sabe: crear y manipular dinero ficticio y fraudulento, sin relación con la estructura productiva, en beneficio de sus dueños, los cuales están motivados, además, por una estructura de remuneración ligada al “éxito” de sus “supercomplejas” movidas financieras. Y nunca van (perdón, iban, a la cárcel). Esa es la llamada “inteligencia en acción”. ¿Y las consecuencias para nuestros mercados? Bien gracias, dicen nuestras autoridades.

Es lamentable que los neoliberales criollos no hablen de estas cosas. Algunos dicen que no lo han leído en ninguna parte. ¿Ustedes les creen? Veremos si dicen algo cuando avancen las acusaciones a Anshu Jain.

(1) Deutsche´s Jain suspected of lying, 27/06/2015, www.ft.com
(2) http://www.nytimes.com/interactive/2012/07/10/business/dealbook/behind-the-libor-scandal.html?_r=2&
(3) Banks hit by record fine for rigging ForEx markets,
http://www.theguardian.com/
business/2015/may/20/banks-hit-by-record-5.7bn-fine-for-rigging-forex-markets

viernes, 26 de junio de 2015

9 de julio: paro nacional

Autor: Mario Huamán
Fuente: Diario UNO
Fecha: 26-06-2015

Los escándalos que envuelven al actual gobierno y las diversas acusaciones de corrupción contra otros expresidentes, además de estar uno preso condenado a 25 años, reflejan el nivel de deterioro de la política en el país. Este factor no es casual, debido a que responde a una estrategia que ha permitido a los grupos de poder económicos incrementar sus ganancias gracias a un sistema sostenido por la impunidad y la corruptela, además de defendido por los regímenes de turno.

Esto ha traído como consecuencia la pérdida de la capacidad adquisitiva de los salarios en el sector formal y el incremento de la precarización en los espacios informales que superan el 70% de la PEA a pesar de la vigencia de diversos regímenes especiales, supuestamente dictados para combatirla. En el fondo sirven para asegurar utilidades a los empresarios, no por la productividad, sino gracias a la imposibilidad legal de los trabajadores y trabajadoras de exigir el respeto a sus derechos laborales.

En otras palabras los regímenes especiales y la alta informalidad le permiten al empresariado un trasvase de altas cantidades de dinero que no obtendrían por la efectividad y eficiencia en la administración de sus negocios.

Los robos efectuados por altos dirigentes y funcionarios de los sindicatos empresariales y grupos económicos al Estado, nos demuestran la incapacidad que tiene gran parte de empresarios de participar en una economía de mercado con reglas claras y respetando a los derechos humanos y laborales de los trabajadores.

Frente a ello, no sirve la pasividad o la indiferencia como lo promueven diversos medios de comunicación a través de programas que buscan distraer a la ciudadanía. Urge la necesidad de expresar nuestra voz de protesta con la finalidad de evitar que estos niveles de degradación sigan creciendo, como sucede con la delincuencia y la inseguridad ciudadana, flagelos que son resultado también de la corrupción e impunidad que genera el actual modelo económico defendido por el gobierno y los grupos de poder económico.

Los conflictos regionales y el incremento incesante del costo de vida es resultado de las decisiones que se toman en las altas esferas del poder para trasladar a las familias, la incapacidad de los inversionistas y empresarios de asumir sus responsabilidades económicas y la excesiva protección que reciben del Estado. No podemos mantenernos en silencio. Los jóvenes demostraron que solo la movilización unitaria puede obtener resultados en beneficio de la sociedad.

Por estas razones, las diversas organizaciones, como la CGTP, han convocado a un Paro Nacional para el 9 de Julio. En dicho día, las diversas organizaciones sociales y políticas, de Lima y a nivel nacional, sumarán fuerzas para responder políticamente al gobierno y a sus aliados económicos y expresarles que no son mayoría en el país, además para impulsar un cambio que esperamos se geste en beneficio de los trabajadores y sus familias.

Finalmente, expresamos nuestra solidaridad con los trabajadores de CELIMA y los obreros municipales organizados en la FENAOMP, quienes se encuentran luchando por la defensa de sus derechos.

Tía María es una herida abierta

Autor: Raúl Wiener
Fuente: Diario UNO
Fecha: 26-06-2015

¿Pensará la Southern que está ganando puntos en este tiempo de la supuesta pausa y del efectivo estado de emergencia policial-militar en los distritos del Valle del Tambo, con la intensa propaganda que viene desarrollando sobre las maravillas del proyecto Tía María?

¿Algo habrá cambiado la manera de pensar de los habitantes de Islay que los hayan tenido 60 días bajo el peso de las armas, las redadas y las amenazas, obligados a encerrarse en sus casas contra su propia voluntad?

¿En qué sentido se puede entender la frase de Humala cuando dice que él no defiende a una empresa, sino el “Estado de Derecho?; ¿dónde está el bendito “Estado de Derecho”, en la ocupación de los territorios donde la gente ejercía su protesta, en el salvataje que el Estado ha aplicado a la Southern cuando no le quedaba más que salir de la zona?

Tengo la certeza que para los habitantes de Islay y muchísimos arequipeños, la opinión sobre la empresa minera ha empeorado y se ha hecho irreconciliable e innegociable. Como no pueden ejecutar el proyecto en un escenario de militarización permanente, esto significa que si había alguna opción de diálogo se la ha eliminado definitivamente.

Entonces, ¿qué han ganado los de la Southern y los del “Estado de Derecho”? Nada, salvo la descompresión de una situación que se les escapaba de las manos. La paz de los fusiles, sin embargo, no puede durar a largo plazo, salvo que los gérmenes de dictadura se profundicen y extiendan sobre otros lugares.

El intento de imponer Tía María ya fracasó y las lecciones que ha dejado esta experiencia son inapelables: no se pueden hacer proyectos mineros contra la voluntad del pueblo y para conquistarla, se requiere mucho más que un Estudio Ambiental que nadie lee y cualquier falsificación de consulta popular como ocurrió en El Tambo.

La idea de que el Estado, ansioso de inversiones, se entiende con las trasnacionales y asunto arreglado, se ha caído en Tía María como se derrumbó en Conga. No funciona. Los derechos de las poblaciones sobre su territorio deben ser reconocidos en todos los campos: económicos, sociales, ambientales, y convertidos en una asociación de desarrollo, de otra forma la minería invasora encontrará cada vez más resistencia.

Supongo que la Southern todavía no está convencida que ya se le pasó su momento, por eso su insistencia de publicitarse y su no respuesta al gobierno que sigue diciendo que los siguientes pasos dependen de lo que haga la empresa. Valiente presidente que tenemos que se apoya en la fuerza bruta para contener a su pueblo y no puede poner en su sitio a un inversionista extranjero.

En Islay, las empresas encuestadoras no se acercan. No vaya a ser que como ocurrió en Cajamarca, la repuesta de la gente diga en qué grado de rechazo están la Southern y las decisiones del gobierno.

La mano que mece la cuna

Fecha: 25-06-2015

Fue casi siempre la economía lo que explicaba las olas de impopularidad de los gobiernos. En estos tiempos, el principal factor que lanza a la gente a las calles en América Latina es la corrupción. Es la “mano que mece la cuna” del curso de gobiernos cuyo respaldo popular colapsa a veces a los pocos meses de haber sido elegidos. Grande o pequeña, real o presunta, es alrededor de la corrupción que varias cabezas de gobierno hoy se asientan con fragilidad.

Coinciden los contextos de precariedad e inestabilidad gubernamental en al menos cinco países en los que los presidentes –o presidentas– están acosados por denuncias de corrupción y obligados(as) a poner este tema en el centro de su agenda. Esta constatación tiene dos particularidades que es importante analizar. La primera es la democratización de la sociedad con la creciente autopercepción de derechos que eso ha traído consigo; la segunda, la ruta que contribuye a que las denuncias de corrupción adquieran protagonismo central en las agendas políticas.

En la “democratización” de las sociedades una de sus manifestaciones más trascendentes y relevantes es cómo ha venido interactuando con la gente. Y cómo, en particular, ha impactado en la extendida y saludable percepción de “yo tengo derecho como ciudadano(a)”. Es algo sin precedentes en la historia latinoamericana. Así, por ejemplo, el clamor social de que los procesos de inversión en recursos naturales vengan precedidos –y acompañados– de consultas a la población se ha vuelto algo generalizado en toda la región. Sería de una atrabiliaria estupidez atribuir eso a los “antimineros”. 

Esa percepción reforzada de derechos propios tiene una manifestación muy clara en la poca tolerancia frente a informaciones sobre apropiación de recursos públicos, coimas o uso del poder público en beneficio personal. Nunca ha existido en nuestra historia tan poca paciencia frente a actos equívocos atribuidos a funcionarios públicos. Casi no importa, en ese contexto, si los hechos atribuidos sean de miles o de millones de dólares; en uno y otro caso se gatilla la protesta y el malestar social de inmediato. 

¿Siempre fue así en la historia latinoamericana? No parece ser así; habida cuenta, además, que corrupción siempre ha existido, pero con grados de “tolerancia” o, si cabe, de resignación, hoy impensables. Entre otras razones porque la sociedad está mucho mejor informada que en el pasado. Esto tiene que ver con la segunda particularidad del actual momento de focalización creciente de la atención de la gente en la corrupción.

En un contexto de debilidad de partidos políticos y de otras vías de representación, los medios de comunicación pasan a ocupar un espacio de creciente protagonismo en la determinación de las agendas políticas y sociales. Una contundente denuncia periodística suele tener un impacto mil veces mayor que horas de debates parlamentarios o la laboriosa función de un fiscal o un juez. Hasta aquí lo obvio.

Sin embargo, hay que reconocer que esta dinámica tiene ambivalencias. Suele ser que a través de titulares periodísticos o de reportajes televisivos es que se conocen situaciones de corrupción –real o presunta–, que ponen en marcha a fiscales, jueces o parlamentarios. Paralelamente, sin embargo, sería ingenuo no tener en cuenta que muchas veces la forma en que se escoge la noticia, se le saca “filo” o se orienta en una dirección determinada, no responde necesariamente a una neutral vocación por la “verdad”. En esas campañas suele haber una agenda política detrás, la que, por lo general, no es transparente ni explícita.

Acabamos, así, en una situación con ambivalencias. De un lado, “salud” social en la impaciencia de la gente frente a cualquier atisbo de corrupción. Simultáneamente, agendas de quienes levantan la información y llevan a cabo campañas a veces selectivas y que apuntan en dirección de unos “corruptos” –reales o presuntos– y guardan silencio sepulcral frente a otros. El balance, sin embargo, es positivo. Sociedad que se democratiza y con más información tiene un inmenso valor. Eso no la libra de estar alerta a la manipulación mediática y a las agendas ocultas que pudieran existir. 

Milagros

Fecha: 26-06-2015

“Obviamente, doctor, usted nunca ha sido una niña de 13 años”. Pensaba en la respuesta que da Cecilia —una de las vírgenes suicidas del libro de Jeffrey Eugenides— al médico que le pregunta qué hace ahí con las muñecas cortadas si aún no tiene edad de saber lo dura que es la vida. Pensaba en ello mientras las voces de las niñas de la clase de música de Ana Molina –“la profe” que les puso a oír desde la primaria a Satie, Morricone, Camaron o Kraftwerk–, se colaban por todos los rincones. Entre ellas la de una niña a la que en casa le han roto en mil pedazos su diario íntimo y ya no puede escribir, solo cantar. O las de Diana y Bianca, que apenas tres días antes del gran concierto siguen sin querer verse la cara: Diana plantó a Bianca por un chico y ahora ya no se hablan. Ninguna da el primer paso hacia la reconciliación, aunque Ana no deje de animarlas. La profe sabe lo que es luchar para cambiar las cosas desde dentro. Cuando le preguntaron cómo hacer para tener más milagros en las escuelas estatales, ella contestó: “Necesitamos sentirnos cómodos en ellas. Sólo hay que ver cómo es un colegio por fuera para no querer entrar. Abunda el feísmo a gran escala, luz halógena, intenso color verde caca. No interesa que nos sintamos a gusto en las escuelas ni que las consideremos nuestras pero, atención: lo son”. Por eso la banda formada en el colegio Pio XXII de Madrid se llama así, “Milagros”. 13 chicas de 13 años. Cuerpos de mujer que juegan a las palmas. Estudiantes de la escuela pública española nacidas en Madrid, Rumanía, Ecuador, Paraguay o Marruecos. Ana es la que pinta colores dentro de los muros tristes, la que los derriba. Por eso, aprender música en esta clase es tan importante para las niñas como lo que les pasa fuera. Las páginas del diario quizá no vuelvan a pegarse, pero este domingo van a cantar. Antes de irme veo a Diana y Bianca fundirse en un abrazo al fondo del pasillo. Y de tanto mirarlas, pienso por un minuto que las entiendo.